“¿Alguna vez se ha pensado a la discapacidad desde la vocación, desde el qué querer ser o hacer en la vida? Esta es una de las principales preguntas a la que se intenta dar respuesta en esta obra.
Tanto para las escuelas especiales como para la mayoría de centros especializados, se torna complejo pensar en la finalización de la concurrencia de los sujetos que transitan por esos espacios; por ende, las severas dificultades existentes en torno a la posibilidad de un egreso dan lugar a las eternas institucionalizaciones y a lo que el autor nomina como “los circuitos de la discapacidad".
La Orientación Vocacional se ofrece como una práctica capaz de acompañar a los sujetos en sus propias construcciones de proyectos de vida, brindando -a través de la puesta en escena del proceso orientativo-, materiales simbólicos -o reales- que contribuyan al reposicionamiento subjetivo de éstos hacia los objetos culturales que los convocan, llámese estudio, trabajo, u otros intereses. Sin embargo, el autor insiste en denunciar que las culturas actuales no llaman a incluir a los sujetos que han sido marcados por ciertos rótulos o diagnósticos.
En este sentido, este tipo de práctica, constituye un modo de respuesta posible a estos problemas, pues, permite crear un escenario que da lugar a la puesta en escena del trabajo de todos aquellos significantes y experiencias que han faltado en esos trayectos de vida. En esta obra se muestra la importancia de esta modalidad para el desarrollo de la autonomía de las personas con discapacidad y se incentiva a que las mismas sean implementadas, no solo en los espacios de orientación, sino también, en las instituciones que alojan a estos sujetos.
El ser humano –tenga o no discapacidad- debe ser –ante todo- un ser que pueda habitar el mundo, creando –para ello- su propio proyecto. Esa es la difícil apuesta…"